Te fuiste y me dejaste a mitad de la noche
con la boca abierta, con las lágrimas secas...
jadeando de impotencia.
No me lo merecía. Lo único que te importó,
Es que tu escape fuera perfecto, y prolijo...
Aunque te escabullas en la noche, siempre
te encuentro.
Hay algo dentro mío, que son noches en desvelo
esperando lo imposible, son insomnios abatidos
por más lágrimas de cansancio.
Es tiempo que pasa y parece que nada cambia..
Porque cuando se complican las cosas.. no te escapás...
corrés, pero nunca lográs irte de mí.